Utopía

Por fin las súplicas de los peruanos que todavía conservamos algo de dignidad han sido escuchadas: el julbo (fútbol) peruano ha sido suspendido, echado, botado a un rincón cual leproso. Y bien merecido se lo tiene pues, entre tantas patadas al aire, balones perdidos en el infinito y tiros al palo como que ya cansaba creer que en el fondo eramos buenos. Dado que pertenezco a esa masa de ciudadanos que ya se cansaron de esperar los goles de Cubillas, celebro que por fin alguien haga entrar en razón a quienes aún deliran en blanco y negro.
Los primeros efectos de la botada serán previsibles: una cantidad inusual de gente tirada en cada esquina, en posición fetal y chupándose el dedo, víctimas de la privación de aquellas gloriosas jornadas del julbo peruano. Aparte está la caída del consumo de cerveza y piqueo snax, aunque no pasará mucho tiempo hasta encontrar otro motivo para echarse unos tragos entre pecho y espalda. Pero mientras se resuelve todo ese enredo, ¿por qué no pensamos en otros deportes en los que, quién sabe, pasemos del glorioso segundo lugar? Es entonces que este honorable blog, en su afán de servicio a la comunidad, propone la práctica de los siguientes deportes, porque mente sana en cuerpo zanahoria.

Primero, un nuevo deporte, entendido en el más estricto sentido de la palabra: el lanzamiento de jabalina. Como el nombre lo dice, se trata de arrojar lo más lejos posible a la hembra de un jabalí. Contamos con las ventajas: peruanos de pura cepa, que comen papa, y con amplia experiencia en arrojar proyectiles contra todo lo que se vea como autoridad. Perú campeón.

ahi vaaaaaa

Otro deporte potencialmente copero es el juego del sapo. Practicado empíricamente por los seres más añejos y macerados en alcohol que la patria ha parido, estos han logrado una habilidad envidiable en la tarea de hacer embocar la moneda en la boca del batracio metálico. Aunque cuando intenten permanecer en pie fracasen en el intento. Pero sí podemos hacerla linda.


no seas sapo

Tenemos una tercera disciplina en la que no tenemos pierde. El juego del kiwi. Quien no lo haya jugado alguna vez que tire la primera chapita. Y es que combina la estrategia, reflejos y rapidez de pericote que todo piraña posee. Y para que no extrañen tanto el julbo y la chela, este también usa pelota y chapitas.

Y por último, para hacer palidecer a los acrobaticos contorsionistas que se la llevan fácil en cada olimpiada, entrenemos a los ciudadanos más curtidos en el ingrato arte de ocupar un sitio en una combi llena sin morir en el intento. Ellos, sumados a la habilidad colgante de los cobradores, nos garantizarán por fin que no hagamos más el ridículo cada 4 años.


Nadia Comaneci, ya fuiste

Y estas son solamente unas alternativas al ingrato deporte de cuyo paraíso hemos sido arrojados. Y además para volver por fin a la época del color. Haga la prueba y verá que no todo tiene que correr detrás de una pelotita, vaya, agarre su jabalina o su sapo y disfrute mientras pueda. de este tiempo utópico donde tendremos un motivo menos para renegar. Porque ahorita nos vuelven a joder y ahí sí que ya no sé. Pero si todavía no lo supera, tiene al ángel del 11 para calmar sus penas. Allá usted con sus remedios.

sálvanos angelito

2 comentarios:

Franco dijo...

Jajaja, que buena idea!! En sapo seriamos campeones mundiales. Lo se!

Saludos!

Daniel dijo...

Genial iniciativa!! Con estos deportes la hacemos!! Chechi, la hacemos!!!

Ahorita chapo mi sapo!! XDD!

Saludos!