Los programas infantiles tienen la culpa

Están en todas partes y dejan a los niños a merced de ellas. Porque una de las virtudes de la tele es la de ser la mejor nana del mundo, ¿o no? Pero, cuando por circunstancias que no les importan estuve leyendo el primer informe del censo 2007 del INEI me topé con algo súper jalado de los pelos y que hasta ahora no entiendo. Es el que llaman, índice de masculinidad.


sufre lisandro meza sufre

Pero, ¿a nombre de qué viene semejante criterio de medición? Bueno, a decir de los últimos tiempos, en los que tenemos estilistas como jurados de baile y alcaldes aficionados a cerrar discotecas gay, debo deducir que esto se debe a que hay una disminución del orgullo macho en nuestra ciudad. Y eso lo demuestra el cuadro, al colocar a Lima en el penúltimo lugar del índice de marras. Y el último es Lambayeque, que no por nada es el hogar de la marinera con resbalosa.

esooo

Y entonces pensemos a qué se debe semejante cambio. Puede ser la necedad del género humano, que insiste en practicar lo más fácil y funcional (viva Marco Aurelio Denegri) o tal vez algo que ha pasado caleta en los últimos 20 años: los programas infantiles. Y es que, entre saltitos y minifaldas, se gestó toda una generación de gays, lecas y onanistas comunes y corrientes. Nubeluz, El show de July y sobre todo Xuxa y sus paquitas tienen la culpa de que ahora a nadie les importe lo que hagamos o lo que digamos. No menciono a Yola Polastri porque ella está en otro nivel: es más bien la gestora de drag queens y comentaristas de fútbol. Y eso sí que es hardcore.

wtf!

Otro responsable de que los downtown y legendaris sean tan concurridos, sobre todo por la chibolada, es Barney. Y lo peor de todo es que el moradito y grácil dinosaurio, cubierto de inocencia, es en realidad el vehículo conductor de los estereotipos que lleva a cuestas la comunidad del arco iris. Y ni qué decir de Timón y Pumba, dos amigos que siempre paran juntos pero que los malpensados relacionan con otra cosa. No hay derecho.

ñññññ

Podría hablar de muchos casos más, pero no tendría sentido porque sino nunca acabo. Solo quedemos en que la próxima vez que veas a un grupo de flacas enmascaradas o con bolsas de papel en la cabeza marchando por el Jirón de la Unión, o veas a un tío con jean a la cadera y tacones altos paseando por la avenida Wilson, no los mires mal ni dejes que tu cuadriculada mente piense que ahora ya no hay hombres ni mujeres de verdad. La tele y los programas infantiles tienen la culpa. Y el alcalde de Miraflores también.

2 comentarios:

Daniel dijo...

Yo ODIO a Barney!! Lo odio!! lo odio a él y su frase de siempre: "Cómo están amiguitoss??"...LO ODIO...NO LO SOPORTO!!

Javier dijo...

YOLA POLASTRI!!!!!

tiene no-se-cuantos-años y parece q se mantuviera en los 15... que tal reencauchada chesum!